El silencio aumenta en cada campanada
Y mi pecho se hincha a golpe de angustia
Ya no me soporto
Ya casi no me oigo
Ni Lennon y compañía son capaces de llenar este vacío
Y hasta Ray Charles se torna aburrido
Si no estás tú para oírlo conmigo.
Sigo cayendo y no logro divisar el suelo
¿Será que se lo llevo tu pelo?
O ¿será que nuestro ácido llanto terminó por disolverlo?
Los muros que alguna vez sembraste
Crecieron y crecieron,
Y crecieron tanto que tu imagen escapó de mis exhaustos
dedos
Aún no recuerdo el día que te ofrende mis ojos,
Pasaron mil constelaciones por el techo de mi habitación
Y ninguna me los devolvía.
Y aun no recuerdo el día que te ofrende mi vida
¿Será que echo de menos tu rutina?
¿Será que echo de menos tu partida?
Alejandro Castro


