Por la orilla caminando
no intentes dejar huellas
porque el mar ira borrando
como las tardes aquellas
en las que solias invitar
al embeleso
con tu beso
y el encanto experimentar
con las caricias
de un despertar
que sin malicias
nos vio partir
cada quien por su lugar.
Alejandro Castro
miércoles, 20 de abril de 2011
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